El envejecimiento de la población mexicana está transformando las necesidades de vivienda, atención y servicios para las personas mayores. Para el sector inmobiliario, esta transición abre una oportunidad que va más allá de desarrollar nuevos espacios: exige crear residencias especializadas, bien ubicadas y operadas profesionalmente.

Invertir en la salud de las personas mayores es invertir en un mercado en crecimiento.

Dentro de este contexto, el Senior Living comienza a perfilarse como una alternativa de inversión inmobiliaria con fundamentos de demanda de largo plazo. A diferencia de otros segmentos cuya actividad puede estar más expuesta a los ciclos económicos, las residencias para adultos mayores responden a una necesidad estructural que continuará creciendo durante las próximas décadas.

Ballesol México, resultado de la alianza entre Ballesol España y Grupo Presidente, participa en el desarrollo de este mercado desde 2016. Su propuesta integra experiencia internacional, conocimiento local y una visión en la que la rentabilidad inmobiliaria debe ir acompañada de calidad asistencial, eficiencia operativa y bienestar para los residentes.

¿Por qué el Senior Living representa una oportunidad en México?

La respuesta comienza con la transformación demográfica del país.

De acuerdo con las estimaciones del Consejo Nacional de Población citadas por Inmobiliare Connect, hacia 2030 la población mayor en México superará por primera vez a la población infantil de entre 0 y 14 años. Esta tendencia aumentará gradualmente la necesidad de vivienda especializada, atención profesional y comunidades diseñadas para las distintas etapas del envejecimiento.

Antonio González-Quirós, director general de Ballesol México, considera que el desarrollo de esta infraestructura no está avanzando al mismo ritmo que el cambio demográfico.

“En el 2050 se va a duplicar el porcentaje de personas mayores de 65 años y va a superar el 20% de la población. No es que sea el momento de invertir, incluso ya vamos un poco tarde”.

La declaración refleja la dimensión de la oportunidad, pero también su urgencia. México necesitará ampliar su oferta de residencias especializadas para atender una demanda que no dependerá únicamente del crecimiento económico, sino de una transformación sostenida en la composición de la población.

¿Qué hace atractivo al Senior Living para los inversionistas?

El Senior Living combina componentes inmobiliarios, residenciales y de servicios. Su valor no depende solamente del inmueble, sino de la capacidad del proyecto para mantener una operación eficiente, una ocupación estable y una experiencia de calidad para residentes y familiares.

Para los inversionistas, algunos de sus principales fundamentos son:

  • Una demanda respaldada por el envejecimiento progresivo de la población.
  • Un horizonte de inversión de largo plazo.
  • La posibilidad de generar ingresos recurrentes mediante la operación de las residencias.
  • Una oferta especializada todavía limitada en varias ciudades del país.
  • Barreras de entrada relacionadas con experiencia, diseño, regulación y capacidad operativa.
  • Un componente social tangible al atender una necesidad creciente de las familias mexicanas.

Sin embargo, estos fundamentos no significan que cualquier proyecto de Senior Living sea rentable por sí mismo. Los resultados dependen de factores como la ubicación, el costo del terreno, la inversión inicial, el modelo de atención, la estructura operativa, la velocidad de ocupación y el posicionamiento del operador. Por ello, la experiencia de quien desarrolla y administra la residencia es una de las variables más importantes al evaluar una inversión en este segmento.

Ubicación: una decisión que influye en ocupación y rentabilidad

En Senior Living, la ubicación no solo determina el valor inmobiliario del proyecto. También afecta la accesibilidad para las familias, la cercanía con hospitales y servicios médicos, la disponibilidad de personal especializado y la velocidad con la que una residencia puede alcanzar niveles adecuados de ocupación.

Una comunidad para adultos mayores debe integrarse a zonas urbanas consolidadas y mantener una conexión razonable con la vida cotidiana de los familiares. La proximidad facilita las visitas, reduce tiempos de traslado y contribuye a mantener los vínculos sociales y afectivos de los residentes.

Como explica González-Quirós:

“Pagar un poco más por estar en el sitio correcto no es un sobrecosto, es la decisión financiera correcta. Contar con acceso a servicios se traduce directamente en que la residencia se va a ocupar más rápido. También sostiene la ocupación a largo plazo”.

Desde una perspectiva de inversión, elegir el terreno únicamente por su menor costo puede comprometer la demanda futura. En cambio, una ubicación estratégica puede acelerar la absorción del proyecto, fortalecer su posicionamiento y proteger su competitividad frente a nuevos desarrollos.

El diseño también forma parte del modelo financiero

Una residencia para adultos mayores no puede diseñarse como un edificio habitacional convencional. La distribución de espacios, la accesibilidad y los recorridos del personal tienen efectos directos tanto en la experiencia de los residentes como en los costos de operación.

Eliminar barreras arquitectónicas, reducir los tiempos de traslado y facilitar la atención cotidiana permite que los equipos dediquen más tiempo al cuidado y acompañamiento de las personas.

Entre los elementos que deben considerarse desde la planeación se encuentran:

  • Accesos adecuados para ambulancias y servicios de emergencia.
  • Elevadores con capacidad para camillas.
  • Recorridos seguros y eficientes.
  • Habitaciones y áreas comunes adaptadas.
  • Mobiliario apropiado para personas mayores.
  • Espacios para atención médica, convivencia y actividades.
  • Infraestructura que facilite el trabajo del personal asistencial.

Una residencia bien diseñada no solo mejora la calidad del servicio. También puede evitar remodelaciones posteriores, reducir ineficiencias y facilitar una operación sostenible a largo plazo.

Operación especializada: la diferencia entre construir y consolidar

El Senior Living no consiste únicamente en desarrollar un inmueble y ocuparlo. Se trata de operar una comunidad en la que deben convivir hospitalidad, atención asistencial, seguridad, alimentación, actividades y acompañamiento humano.

Esto requiere procesos probados, personal capacitado y una cultura de servicio consistente. También exige comprender que las necesidades de cada residente pueden cambiar con el tiempo y que la infraestructura debe tener la flexibilidad necesaria para acompañar esa evolución. La experiencia del operador se convierte, por tanto, en una barrera de entrada y en un elemento de mitigación de riesgos. Un proyecto puede tener una buena ubicación y una arquitectura adecuada, pero difícilmente alcanzará su potencial sin un modelo operativo capaz de generar confianza entre residentes, familias e inversionistas.

¿Qué retos enfrenta el mercado de Senior Living en México?

Uno de los principales desafíos es la falta de un marco normativo federal homologado que defina claramente los estándares, licencias y mecanismos de supervisión aplicables a las residencias para adultos mayores.

Esta fragmentación regulatoria puede generar incertidumbre entre desarrolladores, fondos institucionales, FIBRAs y otros participantes interesados en financiar nuevos proyectos. La existencia de reglas claras permitiría evaluar mejor los riesgos, establecer estándares comunes y dar mayor certidumbre a las inversiones de largo plazo.

Para González-Quirós, avanzar en este terreno será determinante para acelerar el desarrollo del sector:

“Cuando los gobiernos, tanto federal como estatales, establezcan bases claras, será cuando las empresas y los fondos se animen a invertir de verdad”.

Mientras ocurre esa evolución, la trayectoria del operador, el respaldo de sus socios y la disciplina con la que se desarrolla cada proyecto adquieren todavía mayor relevancia.

Ballesol México: experiencia internacional y conocimiento local

Ballesol nació en España y llegó a México en 2016 mediante una alianza con Grupo Presidente. Esta combinación reúne la experiencia de una compañía especializada en residencias para personas mayores con el conocimiento de un grupo mexicano consolidado en hospitalidad y operación de servicios.

Ballesol México cuenta con residencias en Lomas Verdes, Estado de México, y Querétaro. Además, de acuerdo con la información compartida por su director general en la entrevista con Inmobiliare Connect, la compañía desarrolla una nueva residencia en Coyoacán.

Su estrategia de expansión considera mercados urbanos con una masa crítica de población, infraestructura médica, accesibilidad y demanda potencial suficiente. Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara se encuentran entre las ubicaciones prioritarias para el crecimiento de la marca. Más que aumentar el número de propiedades, el objetivo es desarrollar residencias capaces de alcanzar una operación estable y mantener estándares consistentes de servicio. El desempeño de los proyectos existentes será una referencia fundamental para brindar confianza a futuros socios e inversionistas.

Antonio González-Quirós Director General de Ballesol México en Grupo Presidente

Una inversión inmobiliaria con impacto social

El crecimiento del Senior Living plantea una nueva manera de entender el desarrollo inmobiliario. El éxito ya no puede medirse únicamente por los metros cuadrados construidos, sino también por la capacidad de crear infraestructura útil, operable y preparada para responder a las necesidades de una población que envejece.

Invertir en este segmento implica participar en un modelo que busca conciliar rentabilidad, especialización y bienestar. Para conseguirlo, cada proyecto debe partir de estudios de mercado rigurosos, una ubicación adecuada, un diseño funcional y una operación respaldada por experiencia.

La oportunidad existe, pero requiere visión de largo plazo y socios capaces de transformar un inmueble en una comunidad que genere confianza. Para Ballesol México y Grupo Presidente, el futuro del Senior Living en el país se construye mediante proyectos financieramente responsables, operativamente sólidos y centrados en la dignidad y calidad de vida de las personas mayores.

Preguntas frecuentes sobre la inversión en Senior Living

El Senior Living es un modelo de vivienda y servicios diseñado para personas mayores. Puede integrar alojamiento, alimentación, asistencia cotidiana, atención especializada, actividades y espacios adaptados a las necesidades de los residentes.

Su crecimiento responde principalmente al envejecimiento de la población, al cambio en la estructura de las familias y a la necesidad de contar con alternativas profesionales para el cuidado y bienestar de las personas mayores.

El segmento puede ofrecer oportunidades de largo plazo e ingresos recurrentes, pero su rentabilidad no está garantizada. Depende de la ubicación, la inversión, el diseño, el modelo operativo, las tarifas, el ritmo de ocupación y la experiencia del operador.

Es necesario analizar la demanda local, el perfil socioeconómico del mercado, la competencia, la cercanía con servicios médicos, la accesibilidad, el marco regulatorio, los costos operativos y la trayectoria del operador.

Porque la propuesta de valor no termina con la construcción del inmueble. Una residencia requiere procesos asistenciales, personal capacitado, estándares de seguridad, hospitalidad y una operación eficiente durante toda la vida del proyecto.

Los propietarios de terrenos, desarrolladores e inversionistas interesados pueden acercarse a Grupo Presidente para explorar oportunidades de colaboración y analizar la viabilidad de proyectos de Senior Living en mercados estratégicos.

Este contenido retoma declaraciones de Antonio González-Quirós publicadas originalmente por Mónica Herrera en una entrevista de Inmobiliare Connect.