Turismo en México: impulso a crecimiento, competitividad y desarrollo económico
El turismo suele medirse por el número de visitantes, la ocupación hotelera o la derrama económica que genera. Sin embargo, su verdadero impacto va mucho más allá de esas cifras. Cada viaje activa una cadena de valor que beneficia a productores, proveedores, pequeñas empresas, emprendedores y comunidades completas, convirtiéndose en uno de los motores más importantes del desarrollo económico del país.
Esta es una de las principales reflexiones compartidas por Braulio Arsuaga, Director General de Grupo Presidente, durante una entrevista publicada por la revista Líderes, en la que plantea que el turismo debe entenderse como una estrategia de desarrollo nacional y no únicamente como una actividad de servicios.

El turismo genera valor mucho más allá de la hotelería
Cuando una persona visita un destino turístico, el beneficio económico no permanece únicamente en el hotel donde se hospeda. Detrás de cada experiencia existe una amplia red de sectores productivos que participan para hacer posible ese viaje.
Desde agricultores y pescadores que abastecen restaurantes, hasta empresas de transporte, operadores turísticos, artesanos, comercios locales, empresas tecnológicas y prestadores de servicios especializados, el turismo impulsa una actividad económica que alcanza prácticamente todos los niveles de la cadena productiva.
Como señala Braulio Arsuaga:
«Cuando un destino turístico crece, también crecen las oportunidades para productores locales, artesanos, proveedores, emprendedores y comunidades enteras.»
Esta visión amplía la manera tradicional de entender al sector turístico, al reconocer que su crecimiento fortalece economías regionales y genera oportunidades de desarrollo para miles de familias.
México cuenta con ventajas competitivas difíciles de igualar
México se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más importantes del mundo gracias a una combinación de factores que pocos países pueden ofrecer simultáneamente.
Su ubicación geográfica, la diversidad de ecosistemas, el patrimonio histórico y cultural, una gastronomía reconocida internacionalmente y la hospitalidad de su gente conforman una propuesta de valor sólida para visitantes nacionales e internacionales.
Estas fortalezas representan una base importante para atraer inversión de largo plazo en infraestructura, hotelería, entretenimiento y servicios relacionados con el turismo.
No obstante, convertir ese potencial en crecimiento sostenido requiere seguir fortaleciendo las condiciones que favorecen la competitividad del país.
La inversión requiere infraestructura y certidumbre
El crecimiento turístico no ocurre de manera espontánea. Para mantener el atractivo de los destinos y responder a una demanda cada vez más exigente, es indispensable continuar invirtiendo en infraestructura, conectividad y promoción internacional.
Aeropuertos, carreteras, movilidad, servicios públicos, conectividad digital y seguridad son elementos que influyen directamente en la experiencia del visitante y en la confianza de quienes deciden invertir en nuevos proyectos.
En este sentido, la colaboración entre autoridades, iniciativa privada, academia y sociedad civil resulta fundamental para impulsar un desarrollo equilibrado y sostenible.
La visión planteada por Arsuaga destaca precisamente esa necesidad de construir una estrategia compartida que permita aprovechar el enorme potencial turístico del país durante las próximas décadas.
El turismo también impulsa desarrollo social
Además del impacto económico, el turismo contribuye a generar beneficios sociales que fortalecen a las comunidades donde se desarrolla.
La creación de empleos, la capacitación de talento, el crecimiento de pequeñas y medianas empresas, así como la preservación de tradiciones y expresiones culturales, forman parte del valor que esta industria aporta al país.
Cada nuevo proyecto turístico puede convertirse en un catalizador para mejorar la calidad de vida de una región cuando su desarrollo incorpora criterios de sostenibilidad, inclusión y visión de largo plazo.
Por ello, el turismo representa una inversión que trasciende la rentabilidad financiera para convertirse también en un instrumento de desarrollo regional.
Una oportunidad para seguir fortaleciendo a México
Si bien México posee ventajas competitivas ampliamente reconocidas, el reto consiste en continuar creando las condiciones necesarias para atraer nuevas inversiones y mantener la competitividad frente a otros destinos internacionales.
Esto implica fortalecer la promoción del país, facilitar la inversión, impulsar proyectos sostenibles y seguir desarrollando infraestructura que permita aprovechar mejor el potencial de cada región.
Como resume Braulio Arsuaga en una de las ideas centrales de la entrevista:
«Hoy tenemos una oportunidad histórica para entender al turismo no únicamente como una actividad económica, sino como una plataforma de desarrollo integral.»
Y concluye con una reflexión que resume el impacto del sector:
«Cuando el turismo avanza, México avanza con él.»
Más que una industria dedicada a recibir visitantes, el turismo representa una actividad capaz de multiplicar oportunidades, generar prosperidad compartida y fortalecer el desarrollo económico del país. Apostar por su crecimiento significa invertir en empleo, innovación, competitividad y bienestar para millones de personas, consolidando a México como uno de los destinos con mayor potencial de crecimiento en el escenario internacional.
Nota inspirada en: Los 300 líderes más influyentes de México – Julio 2026 – Entrevista a Braulio Arsuaga: Turismo, la inversión que multiplica el desarrollo de México.